Una de las cosas más caracteristicas de sevilla era ir de bares. Y no me refiero a la riqueza gastronomica de los mismos, ni a esas tapitas que eran la esencia del sabor y del contraste, sino que me refiero a los que están detras de la barra. A los camareros.
Los camareros de los bares sevilla eran una gente especial. Muchas veces se les hace homenaje a los taxistas, quizás porque tuvieron al fary, que les cantaba.
Pero los camareros sevillanos nunca tuvieron quien les cantaba, ni quien se salió del gremio para ser famoso. Los camareros sevillanos se jubilaban y se iban a su casa, o se compraban un apartamento en chipiona o matalascañas y nadie volvía a acordarse de ellos.
Me estoy refiriendo a los camareros con tiza en la oreja, a los que apuntaban en la barra todo lo que habías pedido, a los great day to you all, peace!que gritaban como si estuvieran en un cuarto de calderas de cualquier buque del siglo XIX, una de chocho fritoooooooo y dame dos serraaaaaanoossssssss.
Ahora vas a las tascas de triana, y te encuentras a camareros argentinos, ecuatorianos, bolivianos y polacos.
El trato es exquisito. No dudo que hayan estudiado en las mejores escuelas, pero ustedes me reconoceran que no es lo mismo.
Que hemos perdido algo. Que sevilla ya no es lo mismo. Y que por eso dicen que ya no vienen tantos turistas.